Una vez descrito el devenir de las vidrieras a lo largo de los últimos cien años es el momento de analizar las imágenes pictóricas que se reproducen en los vitrales y su significado.

La temática que presentan las vidrieras de la iglesia de san Jorge es acorde al propósito del  edificio en el que se encuentran. Son vidrieras de carácter religioso y, por este motivo, hay que buscar su significación en ese contexto. Rememoran pasajes bíblicos, acontecimientos de la vida de diferentes santos, leyendas relacionadas con san Jorge (el titular de la iglesia) y estampas pintorescas, la procesión marítima, relacionadas con la especial devoción por la Virgen del Carmen, copatrona de Santurtzi. En casi todas aparecen elementos simbólicos que conviene conocer para entender plenamente su mensaje.

La mayoría de las fotografías de las vidrieras que incluyo en esta entrada han sido obtenidas por Alfredo Bilbao y Pedro Martín. Evidentemente, las han modificado digitalmente para conseguir la mayor calidad posible a la vez que eliminar deformaciones derivadas de la dificultad de capturar buenas imágenes desde el suelo. Posteriormente, yo también las he modificado para eliminar alguna sombra y facilitar la legibilidad de las leyendas. Sería interesante, ya lo he planteado en alguna ocasión, poder hacer una sesión de fotos a las vidrieras con la mejor iluminación posible y a su altura, empleando alguna escalera o andamio ligero portátil.

Antes de entrar en materia, conviene volver a recordar, como en la entrada precedente, cuáles son los espacios principales en que se divide la iglesia para ubicar correctamente las vidrieras. La planta del templo presenta tres naves de tres tramos más el crucero, de mayor anchura, cuyo centro está cubierto por una cúpula sobre pechinas que no es perceptible desde el exterior. La cabecera (el tramo final de la nave central) es estrecha y rectangular. Excepto el espacio central del crucero, los techos de cada tramo de las naves y la cabecera se cubren con bóvedas de arista y a modo de lunetos.

El itinerario que voy a seguir para la descripción de las vidrieras, como si se tratase de una visita guiada, es el siguiente. En primer lugar, las de la cabecera (San Jorge y Virgen del Carmen). En segundo lugar, las vidrieras del frente de las naves laterales (Tobías con san Rafael Arcángel y Cristo y san Juan Bautista adolescentes). A continuación, las dos grandes vidrieras realizadas por la casa Maumejean (San Ignacio y Procesión marítima) que aprovechan la mayor anchura del crucero. Después, las dos vidrieras restantes de la nave del evangelio (Santiago Apóstol y san Ramón Nonato). A continuación, las vidrieras tripartitas de la nave de la epístola (Santa Eulalia y santa Inés). Por último, las tres vidrieras restantes (la del coro, la del baptisterio y la de la sacristía).

  • Vidrieras de la cabecera

La cabecera de la iglesia está ocupada totalmente por el presbiterio. Es el lugar más destacado en el interior de un templo cristiano, el espacio en torno al altar mayor de una iglesia. Frecuentemente está elevado respecto al suelo del resto de la iglesia y así sucede en este templo. En la cabecera encontramos dos vidrieras, una a cada lado, perpendiculares al altar mayor. A la izquierda del altar, la vidriera dedicada a san Jorge, y a la derecha, la dedicada a la Virgen del Carmen. Son, evidentemente, los dos personajes más importantes de la iglesia y también están presentes en el retablo que preside este espacio.

Vidriera dedicada a san Jorge

Cierra un vano acabado en arco de medio punto. Está situada encima de la puerta que comunica el presbiterio con la sacristía actual. En la base de la vidriera se muestra una leyenda que dice: “San Jorge, titular de esta parroquia”.

La escena representa la clásica leyenda de san Jorge y el dragón. En primer plano, San Jorge sobre un caballo blanco, atraviesa al dragón con su lanza y rescata a la doncella orante que aparece detrás, en un segundo plano. Los reyes, sus padres, observan la escena desde una ventana del castillo. San Jorge es el miles Christi, el guerrero de Dios que lucha por la fe y derrota al mal, al demonio encarnado en el dragón. La vestimenta con que se representa a san Jorge en la vidriera está inspirada en las vestiduras de la élite militar de finales de la Edad Media, pero con escaso rigor histórico.

Al fondo, aparece una población a orillas del mar, que resulta ser Santurtzi (se reconoce la iglesia, el edificio del antiguo Café del Parque, etc.).

Todo ello está enmarcado en una arquitectura clásica, de estilo neorrenacentista, coronada por el escudo de Santurtzi.

Vidriera dedicada a la Virgen del Carmen

Cierra un vano acabado en arco de medio punto. Está situada encima del acceso al actual cuarto de la calefacción, antigua sacristía vieja. En la parte inferior se muestra una leyenda que dice: “Patrona de Santurce – Pío X – 29 de mayo de 1907”.

La imagen representa a la Virgen del Carmen con el niño en el brazo izquierdo en el cielo, sobre un grupo de nubes sostenidas por dos cabezas aladas (un tipo de ángel). La virgen viste el hábito carmelita: túnica de color marrón oscuro y manto de color blanco. La única concesión ornamental es el ribete dorado con motivos geométricos. Madre e hijo sostienen respectivamente un escapulario con el escudo o emblema de la orden carmelita.

En la parte inferior de la vidriera se representa una panorámica de Santurtzi visto desde el mar. Se aprecia la silueta del Serantes, del Mazo, la iglesia de la Virgen del Mar de Mamariga, el palacio Casa Torre, la iglesia de san Jorge y la casa consistorial.

Una vista panorámica de postal que podríamos datar entre 1905 y 1907.

Todo ello está enmarcado en una arquitectura clásica, de estilo neorrenacentista, idéntica a la vidriera de san Jorge, y  coronada por el escudo de la orden carmelita.

  • Vidrieras del frente de las naves laterales

A los dos lados del presbiterio, sobre cada uno de los altares que ocupan los frentes de las naves laterales se sitúan otras dos vidrieras de menor altura que las anteriores.

Vidriera de Tobías con san Rafael Arcángel.

Está situada encima del altar del Sagrario o de la Dolorosa. Cierra un vano acabado en arco de medio punto. En la parte superior muestra la leyenda “San Rafael Arcángel”. La vidriera representa una escena de la historia del joven Tobías (identificable por un gran pez que sostiene en la mano izquierda), acompañado del arcángel. San Rafael Arcángel es el patrono de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, presente en Santurtzi desde 1924. También es el patrono de la salud (Rapha en hebreo significa sanador), de los amigos, del noviazgo, del matrimonio, de los peregrinos y viajantes.

El remate superior del altar del Sagrario nos oculta la parte inferior de la vidriera en la que probablemente hay una leyenda si, como parece, esta vidriera reproduce el mismo esquema compositivo que la colocada simétricamente al otro lado de la cabecera. Efectivamente, gracias a la colaboración de Justino Regidor que me puso en contacto con el párroco François de Sales Nang, pude hacer un nuevo reconocimiento visual que permitió localizar la leyenda oculta: Raphael vero dicitur medicina Dei (En verdad, Raphael es llamado la medicina de Dios). Varias fotografías y unos cuantos rudimentarios retoques nos permiten visualizarla.

Vidriera de Jesús y san Juan Bautista adolescentes.

Está situada encima del altar de la Inmaculada o Purísima Concepción. Cierra un vano acabado en arco de medio punto. La escena representa a Jesús y a su primo Juan el Bautista, niños / adolescentes, ambos de pie, conversando. Jesús viste una lujosa túnica estampada. San Juan, en contraste, viste una piel de camello y lleva en su mano derecha el bordón, una larga cruz de color rojo.

La iconografía de Juan el Bautista, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los santos, tiene un marcado carácter dual. En el arte sacro se lo representa generalmente de dos maneras distintas. Aparece, o bien como niño, o bien como adulto. En esta ocasión, ni lo uno ni lo otro. Reproduce el esquema de algunos modelos de estampitas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, aunque omite la presencia del cordero.

Muestra dos leyendas dispuestas del mismo modo que la vidriera anterior.  En la parte superior se lee “El Niño Dios y san Juan” y en la inferior “Ecce Agnus Dei”. Este título le fue aplicado a Jesús por san Juan Bautista, durante el episodio del bautismo  en el río Jordán, según se relata en los evangelios.

  • Vidrieras de los extremos del crucero

En el crucero, aprovechando su mayor anchura se ubican las vidrieras más llamativas de la iglesia. Cierran dos amplios vanos en arco de medio punto peraltado. Son dos excelentes ejemplos del buen hacer de la casa Maumejean.

Vidriera dedicada a San Ignacio.

En esta gran vidriera, obra de la casa Maumejean, se representa un episodio de la vida de san Ignacio, cuando se recluyó en una cueva en Manresa para rezar y ayunar, después de su peregrinaje desde Montserrat, y donde escribió sus Ejercicios espirituales. Muestra la cita extraída del evangelio de Lucas (12,49) “Ignem veni mittere in terram” (he venido a traer fuego sobre la tierra). En una abigarrada composición, la Virgen con el Niño en brazos, rodeada de las figuras de cuatro ángeles alados, se le aparece a san Ignacio, arrodillado. Este momento tan importante en la vida de san Ignacio, en que recibe la inspiración de la Virgen al escribir sus Ejercicios espirituales, ha sido un tema tratado en todas las series de la Vida de San Ignacio que se pintaron por encargo de los jesuitas.

Jenaro Oraá Mendia estudió en el colegio Nuestra Señora de la Antigua (Orduña) y después ingresó en el Seminario Conciliar de San Carlos (Salamanca). Las dos instituciones estaban regidas por la Compañía de Jesús, orden religiosa a la que pertenecía el padre Serapio Mendia Bagazgoitia, que dirigía el citado seminario cuando su sobrino Jenaro se formaba en él. También fue jesuita su hermano Antonino (el que tiene una calle a su nombre en Zumarraga). Puede ser esta relación cercana con los jesuitas el motivo de la elección de este tema para una vidriera en la iglesia de la cual fue párroco después. Tampoco hay que obviar que san Ignacio es el patrón del Señorío de Bizkaia por acuerdo de las Juntas Generales de Gernika en 1680, ratificado por el papa Inocencio XI en 1682.

Como curiosidad, Maumejean es también responsable de la elaboración de vidrieras y mosaicos para el santuario de San Ignacio de Loyola en Azpeitia y el de la Cueva de Manresa (estas fechadas en 1909).

En el Museo Nacional de Artes Decorativas se conservan dos bocetos de esta vidriera, gracias a los cuales podemos asegurar su autoría. Estas son las imágenes y las fichas asociadas.

Boceto núm. 1:

Boceto núm. 2:

 

Vidriera de la procesión marítima.

En el lado sur de la iglesia, frente a la de san Ignacio. Es la más llamativa de todas tanto por su tamaño como por su expresivo colorido. No lleva leyenda alguna excepto la firma de la empresa fabricante en el ángulo inferior izquierdo: J.M. Maumejean.

En el Museo Nacional de Artes Decorativas se conserva un boceto de esta vidriera. Esta es la imagen y la ficha asociada.

Como podréis observar el boceto difiere bastante de la apariencia actual de la vidriera. Dos pueden ser las razones: que responda a otro boceto (no localizado o perdido) o que la empresa que acometió la restauración de los cuantiosos daños ocasionados por el incendio de 1932 y la explosión de 1937 no tuviera acceso al boceto original, de modo que la vidriera no pudo restaurarse con fidelidad. Creo que esta es la explicación más razonable. No hay que olvidar que la empresa que creó la vidriera fue Maumejean y la empresa que la restauró veinte años después fue Vidrieras de Arte.

La escena que ahora contemplamos representa la tradicional procesión marítima que se celebra cada 16 de julio en honor a la Virgen del Carmen, copatrona del municipio. Una docena de embarcaciones en aguas de Santurtzi, con una vista de la costa entre Santurtzi y Portugalete. Reconocemos la iglesia de san Jorge, la casa consistorial, algunos palacetes como Villa Casilda, el palacio Taramona y Villa Aurora, etc.

Se llega a ver incluso el puente colgante en el extremo izquierdo.

También se reproduce la torre del hospital San Juan de Dios que inició su actividad el 24 de octubre de 1924. Es lógico pensar que el edificio estaría concluido antes y por eso el boceto sobre el que se elabora la vidriera llega a incluirlo.

La engalanada embarcación que transporta la imagen de la virgen se reproduce en primer plano. En ella se observa a los miembros del clero con capa pluvial (la que visten los sacerdotes o diáconos en los actos de culto divino que lleva capillo o escudo en la espalda). Debido a que empezó a usarse en las procesiones, fuera de los templos y se empleó para protegerse de la lluvia y del frío, se llamó pluvial en Italia, nombre que se ha conservado hasta hoy en el lenguaje eclesiástico.

A la derecha del párroco, Jenaro Oraá Mendia, se representa un obispo u arzobispo (es difícil distinguir) con capisayos (vestidura común a estas dos dignidades eclesiásticas). En el periodo 1915-1920 solo se documenta la asistencia de un arzobispo a la procesión marítima, el dominico Bernardino Nozaleda Villa. Este prelado solía pasar algún tiempo en Santurtzi durante los veranos y asistió a las procesiones de, al menos, 1914 y 1915. Otro de los sacerdotes es Nemesio Faustino [Fausto] Honraeta Aguirre.

Los monaguillos van con ciriales. Se reconoce a uno de ellos, José Ruiz Ortuzar, nacido en Santurtzi en 1904.

Uno de los remeros, Bernardo Pallé García, también es reconocible para sus familiares. Sin embargo, si es la persona nacida en Portugalete en 1902, me parece que representado con mucha más edad. Demasiada diferencia de edad si lo comparamos con el monaguillo nacido en 1904, ¿no? A ver si podemos desentrañar este misterio.

En otra lancha también empavesada (engalanada con banderas para festejar días o ceremonias solemnes) se ubican las autoridades civiles. A la derecha destaca una pareja, él de pie, ella arrodillada, venerando a la Virgen. No aparecen en el boceto que se conserva. Según la tradición, podrían ser los donantes, los benefactores que financiaron la vidriera. Sin embargo, encontramos al donante principal de las vidrieras, Juan José de la Quintana, en un lugar mucho más discreto, representado casi fotográficamente.

Otros detalles también me han llamado la atención. Dos personajes a la izquierda, desconocidos por ahora…

No he encontrado una fotografía que responda fielmente al boceto o a la vidriera. Pero seguramente el artista vidriero se inspiraría en varias de las numerosas fotografías tomadas de una procesión marítima ya muy conocida en la época. Probablemente en varias fotografías de las procesiones de 1914 y/o 1915.

Como curiosidad, una vista diferente de la vidriera. Una imagen tomada desde el exterior y tratada digitalmente por Alfredo Bilbao.

  • Vidrieras de la nave del evangelio

En la nave del evangelio encontramos dos vidrieras que cierran sendos vanos acabados en arco de medio punto, de tamaño similar a las de la cabecera. No tengo ninguna vista parcial que abarque las dos vidrieras. Las columnas y las lámparas dificultan la tarea.

Vidriera dedicada a Santiago Apóstol.

En esta vidriera se representa al apóstol Santiago a caballo, blandiendo una espada y sosteniendo un estandarte blanco con cruz roja. La figura de Santiago Matamoros, el apóstol guerrero, se convirtió en verdadero paladín de la Reconquista. El relato del santo guerrero quedó enraizado en la tradición y en 1630 el papa Urbano VIII decretó oficialmente que el apóstol Santiago fuera considerado solo y único patrón de España. Es curioso observar que san Jorge y Santiago Matamoros comparten algunos atributos: el carácter guerrero, el caballo blanco, el estandarte blanco con la cruz roja (aunque en la vidriera de san Jorge no se ha incluido).

Se podría haber optado, como alternativa, por representar al apóstol Santiago como peregrino, como devoto caminante que se ayuda del bordón, porta la calabaza para el vino o el agua, se cubre con sombrero y un amplio manto, porta en bandolera un zurrón y se adorna con una o varias conchas de vieira. Hubiera sido muy apropiado ya que, probablemente, las peregrinaciones a la tumba del apóstol, el Camino de Santiago, están en el origen de nuestro municipio.

Sobre la escena un magnifico escudo heráldico timbrado con corona de conde y manto de Grande de España. En la parte inferior, una leyenda ahora desaparecida hacía alusión a un personaje, Ramón Osorio de Moscoso Taramona, nacido en Santurtzi el 8 de octubre de 1910 y asesinado en las llamadas Matanzas de Paracuellos del Jarama el 28 de noviembre de 1936. Este escudo heráldico se añade probablemente en la restauración de 1941. Sobre el escudo y el personaje trataré en la siguiente entrada.

Gracias a la colaboración del párroco, hemos podido ver el reverso de las cuatro vidrieras que quedaron cegadas tras la construcción del feo edificio anexo a la iglesia. Se iluminan artificialmente mediante unas lámparas fluorescentes dispuestas verticalmente. El acceso es  estrecho y es difícil hacer fotografías.

Vidriera dedicada a san Ramón Nonato.

La escena representa a san Ramón Nonato, barbado, tocado con birreta de cardenal, con roquete blanco y capillo de mercedario (escudo de la orden mercedaria). En la mano derecha tiene una custodia con hostia y en la izquierda una palma (símbolo del martirio) ceñida por tres coronas (símbolo de las tres virtudes teologales). A los pies, a la derecha, se representa una bolsa rebosante de monedas (por la redención de cautivos, uno de los fines de la orden mercedaria). Al fondo, la representación de un castillo o una ciudad amurallada. En resumen, la vidriera reproduce la típica estampita del santo. Solo falta el capelo cardenalicio a los pies.

En la parte superior de la vidriera se reproduce un escudo heráldico, el de un linaje Mendizabal. Es similar al de Oñaz (el de san Ignacio) y sin la leyenda que hubo en la parte inferior de la vidriera se podrían haber llegado a confundir. La leyenda, ahora desaparecida, hacía alusión a los hermanos Mendizabal Amezaga, fallecidos en 1938 y 1939. Este escudo heráldico se añade probablemente en 1941 o quizás unos años más tarde. Sobre este asunto trataré en la siguiente entrada.

Finalmente, dos imágenes del reverso de la vidriera, con diferente iluminación.

  • Vidrieras de la nave de la epístola

En los dos tramos centrales de la nave de la epístola encontramos dos vidrieras que cierran sendos vanos de medio punto, de tamaño similar a las de la cabecera, acompañados a cada lado por dos vanos geométricos (triángulo con la hipotenusa en arco) que en conjunto forman una ventana termal o diocleciana, como ya he comentado en la entrada anterior.

Tampoco tengo vista parcial interior. Si, en cambio, dos vistas desde el exterior, diurna y nocturna. Esta última de mala calidad. A ver si consigo una mejor…

Vidriera dedicada a santa Eulalia.

La ubicada más al este, más próxima a la vidriera de la procesión marítima, está dedicada a una santa, Eulalia. Es probable que sea una de las vidrieras patrocinadas o financiadas gracias a los donativos de Aurora Vildósola, promotora asimismo del Patronato Santa Eulalia.

En la sección central de la vidriera tripartita se representa a la santa, con una paloma junto a la cabeza, sosteniendo la palma de mártir y el acta martyrium (libro en el que se recogen los hechos de su juicio y muerte). Está vestida como una matrona romana aunque no lo fuera ni tuviera una posición que le permitiera lucir esas lujosas ropas. La túnica o manto es de color rojo que es símbolo del martirio. La vidriera ostenta dos leyendas. En la parte superior “Santa Eulalia Virgen” y en la parte inferior “Ora pro nobis”.

Hay dos santas llamadas Eulalia. Según cuenta la tradición, a ambas santas, en el momento de morir, les salió una paloma por la boca, metáfora del alma, que ascendió al cielo a la vista de los espectadores del martirio.

En esta representación no aparece ningún símbolo relacionado con el fuego (horno, antorchas) del martirio de santa Eulalia de Mérida, así que probablemente estamos ante una imagen de santa Eulalia de Barcelona. Esta santa marinera, a la que inicialmente estaba consagrada la ermita de Mamariga, no es la misma santa que da nombre al Patronato Santa Eulalia.

Las vidrieras laterales solo representan paisajes costeros, en línea con el ámbito de intercesión de la santa barcelonesa, patrona precisamente de la capital catalana.

Vidriera dedicada a santa Inés.

La ubicada más al oeste, más próxima al coro elevado, y sobre la puerta de acceso principal de la iglesia, está dedicada a otra santa, Inés de Roma. Por el momento no he encontrado ninguna explicación para la elección de este motivo iconográfico.

En la sección central de la vidriera tripartita se representa a la santa con un cordero (agnus, símbolo de puerza y alusión al nombre de la santa en latín, Agnes), sobre el acta martyrium y la palma de mártir. Viste también una túnica o manto largo hasta los pies, de color verde, también símbolo de martirio. Tiene una única leyenda en la parte inferior de la vidriera que identifica al personaje representado: “Santa Inés”.

A sus pies la espada con la que sería degollada como un cordero (de ahí su nombre, según una de las tradiciones). Arriba, un ángel y dos cabezas que pueden aludir a la leyenda del ángel que se presenta para defenderla en el burdel donde la encierran o ser simplemente elementos decorativos.

Las vidrieras laterales, al igual que las que acompañan a santa Eulalia, son paisajísticas.

  • Vidriera del coro

La iglesia de san Jorge tiene a los pies (extremo opuesto a la cabecera) un espacio destinado a coro. Es un coro elevado, al que se accede por unas escaleras ubicadas en el extremo oeste de la nave del evangelio. En ese coro se ubica el órgano actual, realizado por la casa Henri Didier, en 1907, felizmente restaurado gracias a la iniciativa de la coral Lagun Zaharrak.

En el extremo opuesto al acceso al coro encontramos una vidriera que cierra un vano acabado en arco de medio punto. No está historiada, solo presenta motivos ornamentales: una cenefa geométrica.

Por otra parte, es la única que tiene un sistema de apertura vertical para permitir que circule una corriente de aire. Una mala foto nocturna nos permite reparar en este detalle.

  • Vidriera del baptisterio

El baptisterio es un espacio en el interior de la iglesia donde se ubicaba tradicionalmente la pila bautismal y tenía lugar la ceremonia del bautismo. Hoy ese espacio ha perdido su función. Cerrado con una reja de hierro, se utiliza fundamentalmente para preservar la imagen procesional de la Virgen del Carmen.

En el antiguo baptisterio encontramos una pequeña vidriera que cierra un vano circular. Es un hermoso rosetón en cuyo centro aparece una paloma blanca con las alas extendidas con un nimbo dorado con una cruz roja detrás de su cabeza. De ella se irradian destellos, rayos luminosos, de color dorado. Se trata de la representación del Espíritu Santo.

La elección de este motivo iconográfico cargado de simbolismo es evidente. Hace alusión al bautismo de Jesús. Jesús recibe el bautismo de Juan en el rio Jordán. Al salir del agua, Jesús ve el cielo abrirse y el Espíritu Santo en forma de paloma desciende sobre él, mientras desde el cielo se oye una voz: “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”.

En segundo lugar, hace referencia al bautismo cristiano que nace en Pentecostés, festividad religiosa que se celebra cincuenta días después de Pascua (resurrección de Jesús). En esa festividad los cristianos conmemoran la venida, el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Pentecostés significa el bautismo de fuego del Espíritu Santo.

Este motivo iconográfico es muy habitual encontrarlo representado en multitud de obras artísticas de carácter religioso. Se presta, además, a ser empleado en vidrieras porque la luz realza el simbolismo de la imagen. En el centro de la Cátedra de San Pedro (Roma) se ubica la única vidriera polícroma de toda la basilica vaticana.

  • Vidriera de la sacristía

Ubicada en la sacristía, instalada en un tabique que sirve como separación de dos salas del horroroso edificio anexo a la iglesia. Es una representación sobria pero elegante de un Cristo crucificado.

A los lados aparecen cuatro imágenes simbólicas, dos arriba y dos abajo: cordero místico, pelícano (leyenda según la cual el pelícano, en tiempos de escasez, nutría a sus pequeños con la sangre que sacaba de su pecho con su propio pico, como Jesucristo ofrece su propio cuerpo y sangre en la Eucaristía), espigas de trigo y racimos de uva (todos ellos metáforas de Cristo y de la Eucaristía), y la serpiente de Moisés (símbolo de Cristo en el evangelio de Juan).

Espero que esta visita virtual a las vidrieras de la iglesia de san Jorge haya sido provechosa y sirva para realizar futuras visitas reales, in situ. Ha sido el resultado de una larga investigación, pero ha merecido la pena, sobre todo por aportar información inédita (los bocetos, la leyenda oculta) hasta ahora.

Reitero mi agradecimiento a las personas que han colaborado con sus gestiones (Justino Regidor) y con sus cámaras fotográficas (Alfredo Bilbao, Pedro Martín). Como siempre, cualquier comentario que ayude a aclarar, corregir o ampliar la información sobre las vidrieras será bien recibido.