Con motivo del 50 aniversario de la inauguración del monumento a la sardinera, el Ayuntamiento organizó en 2014 una fiesta popular, el primer Sardinera Eguna, con vocación de perdurar en el tiempo con sucesivas ediciones. Y así, cada año se aprovecha la jornada festiva para homenajear o reivindicar algún aspecto relacionado con la memoria histórica, con nuestro pasado marinero.

En 2015, se recuperó un elemento muy importante dentro del patrimonio etnográfico santurtziarra: la amplia cesta que llevaban las sardineras sobre sus cabezas, de la que, desgraciadamente, no se conserva ningún ejemplar original en nuestro municipio.

En 2016, aprovechando que se conmemoraba el centenario de la construcción de la actual sede de la Cofradía de Pescadores de San Pedro, la Casa para Venta del Pescado, se realizó un homenaje a todos nuestros arrantzales representados por su Cofradía de Pescadores, entidad que, durante el último siglo, ha sido un referente en la vida del municipio.

En 2017, el acto más relevante de la jornada fue la recreación de un aurresku de honor bailado por mujeres el 11 de septiembre de 1921 para rendir tributo a los bogadores del pueblo que ganaron una de la primeras regatas del Abra.

Dos actividades tradicionales, las danzas y las regatas, se unían en un acto que, además, tenía una significación especial pues se celebraba también el cincuentenario de la creación del club de remo Itsasoko Ama.

En 2018, en el programa de actividades destaca el merecido homenaje a las rederas, mujeres encargadas de confeccionar y reparar los artes de pesca. Muchas de ellas ejercían el trabajo desde niñas y por sus manos expertas pasaban todos los bolintxis de las lanchas del pueblo. A pesar de ser imprescindible para el sector pesquero, el oficio de redera careció de reconocimiento profesional hasta hace muy poco tiempo. Para no olvidarnos de ellas un mural realizado por Jon Mao en el puerto nos recordará permanentemente a las mujeres de la mar: sardineras, rederas, portuarias, etc.


Este año vuelve a incluirse en el programa de actividades una feria marinera durante todo el fin de semana.

Pero el acto más relevante de este año es el homenaje a un colectivo de mujeres, las portuarias, que desempeñaron el duro trabajo de carga y estiva en el puerto comercial, oficio reservado teóricamente a los hombres. Si el año pasado me emocionó el homenaje a las rederas al recordar a mi amama paterna, Otilia Uriarte Galíndez, este año me toca recordar a mi amama materna, Goya la Arrechilla, que trabajó como portuaria, labor que en su época se denominaba bajar al muelle o al sindicato.

El sindicato era la Organización de Trabajadores Portuarios (OTP) que actuaba como una empresa de trabajo temporal. Los empresarios que por entonces se dedicaban a la actividad de carga y descarga de los barcos se encontraban con serias dificultades para conseguir mano de obra. El reducido tamaño de sus empresas y la irregularidad de su actividad les llevaba a no arriesgarse a contratar trabajadores fijos de plantilla. Cuando tenían barco que descargar, solicitaban a la OTP mano de obra. Corrían con los gastos mientras duraba la faena y así se garantizaban el poder atender sus necesidades puntuales sin asumir costes fijos laborales.

Cuando no había suficientes hombres, los encargados recurrían primero a las viudas y después al resto de mujeres. Antiguamente se repartían papeletas de trabajo en una lonja al lado del bar La Oficina (de ahí toma su nombre) y luego en las oficinas antiguas, en los bajos de la casa de los portuarios (inaugurada en 1957). Luego la sede pasó al edificio que hay en el puerto comercial, a la derecha del Stella Maris. Se pagaba al día, por jornada de trabajo y al contado. Un trabajo mal pagado y mal entendido, donde las mujeres demostraban que podían trabajar tanto como los hombres o por lo menos en las mismas condiciones. Muchas de estas mujeres, años después, pudieron tramitar una pensión gracias al trabajo desempeñado como portuarias.

El “uniforme” se lo proporciona cada trabajadora por su cuenta: un delantal de tela de saco (arpillera). Era una pieza textil gruesa y áspera fabricada con diversos tipos de estopa (de cáñamo o de yute). Un saco abierto por un lado se usaba como protección para cabeza y espalda.

Las duras tareas desarrolladas eran la descarga de mercancías a granel: algodón, azúcar, bacalao, cacahuetes, cacao, café, carbón, cereales, leche en polvo, madera, nitrato (fertilizante), patatas, etc. Se llenaban los sacos con esas materias primas, se cerraban cosiéndolos a mano y finalmente se trasladaban en carretillas hasta los vagones del tren o camiones.

También se trabajaba con bidones de diferentes materias líquidas (aceites e hidrocarburos).

En una época de penuria generalizada, el trabajo intermitente de las mujeres en el puerto comercial permitió sacar adelante a muchas familias santurtziarras que complementaron, de este modo, sus ingresos. Tampoco hay que olvidar ni minusvalorar aquella pequeña parte de las mercancías que se desviaba de su destino para acabar en los hogares de las portuarias. Son varias las anécdotas que, al respecto, se cuentan en casa y que supongo son comunes al resto de familias de portuarias.

Estas son algunas de las mujeres que trabajaron como portuarias (entre otras labores). Están incluidas en el listado general de sardineras, rederas, portuarias, etc., abierto (faltan fotografías) y sujeto a correcciones:

Segunda ARIAS SÁEZ “Txundi, la de Arias”

María BERECIBAR HORMAZABAL “la de Ratu”

Filomena BILBAO LOREDO “Filo”

Josefa CABEZUDO CURIEL

Bonifacia CAMAÑO PAGOAGA??

Cecilia CLAVET CEPERA

María Luz CORROCHANO CANTALEJO

Leonor DELGADO ESCASURI

Laura DÍAZ FERNÁNDEZ

Juana EUGENIA ALONSO “Juanita, la riojana”

Eloisa FERNÁNDEZ CARBALLO “la de Ladrillo”

Pura FONCEA MIRANDA

Ana María GALLEGO MARTÍN

María Ángeles GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “la macho”

Beatriz GONZÁLEZ GUTIÉRREZ

Matilde IRIARTE BENGURIA

Teresa LANGARICA LLAMOSAS

María LARRAÑAGA IZAGUIRRE

Julia LÓPEZ GONZÁLEZ, “la de Chicharro”

Begoña BARRENECHEA PÉREZ “la Rajolera”

Eufemia MARTÍN GUTIÉRREZ-BARQUÍN “Ufe”

Rosa MENDIOLA PAÚL “Rosi, la del Cascandillo”

Pilar MORER VAL “Pilar, la coja”

Juana MOZAS CARDENAL

Francisca NALDA MARTÍNEZ “Paca”

Teresa OBREGÓN MARTÍN “Tere, la Pilarica”

Agueda OCHOA SAN MARTÍN

Carmen PAÚL LÓPEZ” la Arrechilla”

Gregoria PAÚL LÓPEZ “la Arrechilla”

Purificación PÉREZ FERNÁNDEZ “Puri, la de Blanco”

Concepción POZA LORENZO

Isabel RAMOS ARMOLEA

Beatriz Esperanza SALVADOR ORTIZ

Casimira SAN MARTÍN EROA

Jesusa SANTIAGO ETXEANDIA “la de Lambarri”

María SEBASTÍAN DURAÑONA

Dorotea SOLLANO FERNÁNDEZ

Francisca SUSILLA LARRINAGA

Juana SUSILLA LARRINAGA

Aniceta TEJADA LÓPEZ

Bibiana UNAMUNO TAJADA

Alicia URCELAY URRETA

Asunción URCELAY URRETA “Asun, la pastora”

Nicolasa VÁZQUEZ GASTAÑAGA

Rosario VICENTE

Felisa VILLABEITIA UNDA, “la de Pichis”

En representación de todas esas abnegadas mujeres que trabajaron en el muelle, Juana Mozas Cardenal (viuda de un nieto de Sotera, primo de mi padre), recibirá el homenaje del Ayuntamiento de Santurtzi durante el VI Sardinera Eguna.

Juana es, además, una niña de la guerra, un dato que se ha omitido en las noticias publicadas estos pasados días y que me parece importante reseñar. En 1937, con doce años y junto a tres hermanas, fue evacuada a Francia, a la localidad de Privas, en el departamento de Ardèche. Desconozco la fecha de retorno.

Espero que esta entrada sirva para contextualizar el homenaje a las portuarias incluido en el Sardinera Eguna 2019.