Esta semana ha concluido la renovación del mural que adorna el acceso a la iglesia Reina de los Apóstoles, ubicada en los bajos del edificio que acoge el mercadillo y el juzgado de paz, en la plaza Señorío de Bizkaia.

El mural original, de 6 metros de longitud por 2’6 de altura, fue realizado en 1983 por Roberto Martínez Unanue y Juanjo Novella. Roberto Martínez nació en Santurtzi en 1953. Estudió pintura en la academia Studio de Alberto Quintana Salazar y desde 1981 ha participado en numerosos certámenes de pintura en los que ha sido premiado en varias ocasiones, así como en exposiciones individuales (en 2013 en Santurtzi) y colectivas (por ejemplo, en 2012 en Barakaldo como homenaje a Eskorbuto). Como pintor se caracteriza por emplear técnicas diversas en una temática muy variada.

Juanjo Novella es un artista más conocido. Nació en Portugalete en 1961. También estudió pintura en la academia Studio de Alberto Quintana, en donde coincidió con Roberto Martínez Unanue. Pintor, escultor y muralista, se ha especializado en arte público. En sus obras emplea diferentes materiales como la piedra, el bronce o el acero corten. Aunque no renuncia a la figuración, en sus trabajos predomina la abstracción figurativa.

En Santurtzi tenemos dos esculturas firmadas por este artista: Sin límite (1995) y Polaris (2000).

También un doble mural parietal, en dos edificios de la calle Juan Crisóstomo de Arriaga. Una de las dos mitades se ha perdido y la otra se encuentra en muy malas condiciones. Se realizaron a la vez que la escultura Sin límite con la que compartían unidad y sentido.

Los murales y graffitis urbanos, al estar a la intemperie, presentan una conservación difícil. Las inclemencias meteorológicas son en parte responsables de su degradación, pero la desidia de los comitentes, que casi nunca piensan en su subsiguiente mantenimiento,  y las gamberradas y el vandalismo en muchas ocasiones deterioran irremediablemente estas muestras de arte urbano.

El mural protagonista de esta entrada es un buen ejemplo. Fue realizado de forma totalmente voluntaria por los mencionados pintores en 1983, un año después de la inauguración de la iglesia. Ni siquiera firmaron con sus nombres. No he conseguido una foto de los primeros años del mural.

Con el tiempo la pintura se ha ido apagando, desprendiendo, etc. Pero, además, a finales de marzo de 2019 sufrió una gamberrada, un garabato realizado con pintura en spray estropeó definitivamente el mural.

Sin posibilidad de restauración, no ha quedado otro remedio que repintarlo. Según parece, los responsables de la parroquia intentaron contactar con los autores originales, pero no lo lograron. Así que encargaron la tarea de rehacer el mural a otro artista, Sixto Aguilera, que ha esperado a que terminaran las obras del ascensor adyacente (puesto en marcha el 6 de septiembre) para iniciar la tarea.

Sixto Aguilera Ortiz nació en París en 1960, pero vive en Vitoria-Gasteiz desde hace muchos años. Trabaja con diferentes técnicas pictóricas y su obra se caracteriza por un neo expresionismo que, en ocasiones, tiende a la abstracción.

Entre agosto y septiembre ha realizado el nuevo mural que respeta la temática y la composición del original.

 

El estado del soporte, una superficie porosa y rugosa, ha dificultado la perfección en los trazos. Una vez concluida la fase de dibujo y pintura, Sixto ha aplicado tres capaz de barniz para exteriores que protegerá el mural de la lluvia y las pintadas.

El tema es evidentemente religioso, la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles durante la fiesta de Pentecostés. La escena, basada en un pasaje relatado en los Hechos de los Apóstoles,  es un tema recurrente en el arte cristiano. Una de las versiones más conocidas se debe a El Greco.

Como curiosidad, Sixto Aguilera participó en el concurso de carteles de fiestas del Carmen 2019. Esta fue su propuesta.