Durante la tarde del viernes 24 de mayo tuvo lugar en la sala Kresala la presentación de una interesante actividad de recuperación de la memoria histórica de nuestro municipio. Se une a otras iniciativas celebradas en los últimos quince años que han tratado de representar una boda vasca, recrear la visita a los ilsos y conocer los lavaderos y molinos de Ontanillas y Cercamar.

En esta ocasión se trata de la representación de una batalla entre carlistas y liberales que tuvo lugar en la ladera oeste de El Mazo, también denominado Pequeño Serantes, el 13 de marzo de 1875. Es un hecho bélico completamente desconocido entre los santurtziarras en el que se enfrentaron aproximadamente 3.500 militares de ambos bandos.

Esta representación está organizada por Amezti Taldea, la Asociación de Vecinos de Mamariga y la Comisión de Fiestas de Mamariga y subvencionada por la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Santurtzi. Se han invertido 10.000 euros y varios meses de intenso trabajo para confeccionar trajes, fusiles simulados y otros elementos del atrezzo, incluyendo las maquetas a escala de los blockaus o blockhaus (fortificación defensiva de madera, portátil y fácilmente ensamblable) de El Cueto y El Mazo, para involucrar y coordinar a los figurantes, etc. Participan además, entre otras asociaciones e instituciones, la coral Maitia y Lagun Zaharrak, que participan expresamente en la representación.

Joseba Trancho y Andoni Arriola fueron los encargados de desgranar los acontecimientos políticos que dieron lugar a las guerras carlistas y el desarrollo de la última de ellas en el Valle de Somorrostro y, más concretamente, en Santurtzi, así como de los trabajos desarrollados a lo largo de los últimos meses por las diversas asociaciones y colectivos para llevar a buen puerto la representación de la batalla del Pequeño Serantes el domingo 2 de junio. Se trata de una representación teatralizada que, de ninguna manera, pretende hacer apología del belicismo. Simplemente, se trata de rememorar en su contexto unos hechos sucedidos en Santurtzi e incorporarlos a la memoria colectiva del municipio.

En su introducción, Joseba Trancho destaca un matiz a tener en cuenta para no caer en errores de interpretación de fuentes y bibliografía. Las guerras carlistas son dos o tres según como se conceptúe la guerra de los Matiners, desarrollada principalmente en Cataluña, entre 1846 y 1849. En nuestro territorio solo tuvieron lugar hechos militares relacionados con la primera guerra (1833-1840) y la última (1872-1876).

Estas guerras surgen y se desarrollan  a lo largo del siglo XIX por la concurrencia de dos confrontaciones que interactúan entre sí: por un lado, un conflicto ideológico, las corrientes liberales nacidas de la Revolución Francesa que se oponen a los sectores absolutistas partidarios del Antiguo Régimen, y por otro, el conflicto sucesorio que surge a la muerte de Fernando VII entre los partidarios de que herede el trono su hija Isabel (denominados cristinos o isabelinos) y los que defienden los derechos del hermano del difunto rey, Carlos María Isidro (denominados tradicionalistas, legitimistas o, sobre todo, carlistas).

En el contexto de la última guerra carlista, hay varios hechos reseñables. Después de cinco meses de asedio (12 de agosto de 1873 – 22 de enero de 1874) los carlistas lograron entrar en Portugalete y ocuparon la villa durante tres largos meses (22 de enero – 1 de mayo de 1874). Controlan la desembocadura de la ría y la cierran con una gruesa cadena que la cruza de una margen a otra. Además, instalan cañones en Santurtzi, Portugalete y Las Arenas con el fin de impedir que la armada liberal (Fuerzas Navales del Norte), formada por hasta once buques de guerra, acceda al interior de la ría o desembarquen tropas en la inmediaciones. Casualmente, todos los intentos de desembarco fueron frustrados no por el fuego de la artillería carlista sino por el mal tiempo reinante en cada ocasión.

Algunas reseñas aparecidas en prensa relativas a las características y condiciones de la artillería carlista apostada en el Abra son muy elocuentes. Lo cierto es que en cuanto a armamento, los carlistas estuvieron siempre en desventaja.

 

El Concejo de Santurce (los actuales Ortuella y Santurtzi), un pequeño pueblo de apenas 1.260 habitantes, era predominantemente carlista. En el municipio hay fuerzas militares acantonadas (dos compañías del batallón de Castor Andechaga) y al encontrarse en la retaguardia de los diferentes frentes acogió a los heridos del bando carlista que fueron ingresados en tres edificios bastante nuevos y que reunían los requisitos para instalar hospitales de campaña: el colegio de las Hijas de la Cruz, la escuela de Náutica y la fonda de Domingo Blanchard, situados junto al puerto, a los lados de la iglesia de San Jorge y, en consecuencia, expuestos a los bombardeos de la armada liberal. Tras los cruentos combates en Somorrostro durante el mes de marzo de 1874, los edificios convertidos en hospitales llegaron a ser seis, pero además casi todas las casas del pueblo albergaron heridos de guerra.

Un detallado artículo nos proporciona abundante información sobre los hospitales instalados en Santurtzi.

Santurtzi fue bombardeado por la armada liberal en numerosas ocasiones. Se registraron cuatro muertos: dos niñas y dos adultos. A principios de abril casi 1.900 heridos, en su mayor parte carlistas, eran atendidos en los hospitales santurtziarras. Por esa razón, el 3 de abril de 1874 se celebra en Las Carreras la entrevista entre Josefa Vasco Gómez, vicepresidenta de la Asociación Católica para Socorro de Heridos “La Caridad” (la “cruz roja” carlista) y el presidente del Poder Ejecutivo de la República, el general Serrano. Llegan a un acuerdo y cesan los bombardeos navales sobre Santurtzi. Los liberales se comprometieron a respetar Santurtzi pero no Portugalete, considerado objetivo militar. Los heridos de esa villa se trasladaron a nuestro municipio y las fuerzas carlistas acuarteladas en Santurtzi se trasladan para respetar su neutralidad. Se salvan vidas y numerosos edificios convertidos en improvisados hospitales. Carlos VII le otorgó el 16 de julio de 1874 el título de marquesa de La Caridad.

En uno de esos bombardeos, el del 25 de marzo de 1874, algunos de los obuses impactaron en la residencia de la familia directa de Cristóbal Murrieta, edificada en 1859, que quedó completamente destruida. El 1 de octubre de 1877 el rey Alfonso XII otorgó a José Murrieta y del Campo, el hijo de Cristóbal, el título de marqués de Santurce.

También se ha trasmitido oralmente la noticia de que en una casona ubicada en Las Matas, en lo que hoy es la intersección de la calle Sabino Arana con Ramón y Cajal se ubicó un cuartel carlista. No sé hasta que punto es cierto o se puede verificar.

Lo que sí que es cierto es que el 19 de marzo de 1874 el pretendiente carlista Carlos VII pasó revista a sus tropas y visitó a los heridos ingresados en los hospitales de Santurtzi.

Y que el 29 de marzo de 1874 fue herido en el frente de Somorrostro Teodoro Rada Delgado “Radica”, un importante mando militar carlista. Una granada le secciono parte de la pierna izquierda. Falleció en uno de los improvisados hospitales de campaña en Santurtzi al día siguiente. Fue enterrado en el viejo cementerio en el mayor de los secretos. Se perdió el rastro de su sepultura hasta que el 4 de Septiembre de 1912, al practicar una exhumación en el cementerio, se halló un cuerpo con uniforme de general carlista, que se identificó fácilmente. Los restos se trasladaron a Estella, al panteón que Carlos VII mandó construir para los oficiales carlistas de mayor graduación.

Tras vencer a los carlistas en la tercera y decisiva batalla de Somorrostro (finales de abril, comienzos de mayo de 1874), los liberales consiguen poner fin al sitio de Bilbao, liberan Portugalete y pasan a controlar las margenes de la ría, incluida la zona costera de Santurtzi. Esta victoria supuso cierto cambio de tendencia en la guerra, sobre todo anímico, aunque el resto de Bizkaia seguía controlada por los carlistas.

A propósito de estas cruentas batallas desarrolladas en Somorrostro, Antonio Trueba escribe un sentido artículo.

Entre mediados de 1874 y 1875 se observa una fase de estancamiento de la guerra.  Las tropas liberales se dedican a mantener una defensa pasiva de sus posiciones y comienzan la fortificación de los altos que circundan Bilbao y la ría para dominar el entorno circundante y mantener las comunicaciones con el resto del territorio no ocupado por los carlistas.

Y así llegamos a la fecha en que se produce la batalla del Pequeño Serantes. El territorio del Concejo de Santurce se encontraba dividido. Mas o menos, el actual Santurtzi se encontraba bajo dominio liberal y Ortuella bajo dominio carlista. El monte Serantes estaba controlado por los carlistas. Y ahí, en El Mazo, comienzan a construir una serie de trincheras y parapetos de piedra desde donde podrían amenazar los dos fuertes liberales ubicados en Portugalete (San Roque y Campanzar) que ademas ya sufría el hostigamiento carlista desde el fuerte de Ortuella (Cadegal). El mando liberal decide enviar tropas y ocupar El Cueto y El Mazo e instalar en cada uno de ellos un blockaus. En las siguientes imágenes, obtenidas del Instituto de Historia y Cultura Militar (Madrid), podemos ver las características, similitudes y diferencias de estas dos estructuras.

De estos blockaus, y a partir de la información recopilada, Joseba Trancho ha realizado dos maquetas a escala. Son realmente impresionantes. La primera corresponde a la construida en El Cueto y las otras tres a la de El Mazo.

Los carlistas no pueden dejar de responder a esa amenaza y se produce la confrontación que da pie a esta actividad de recuperación de memoria histórica, el 13 de marzo de 1875. El día anterior, a la una de la madrugada salieron de Bilbao trece compañías liberales que ocuparon El Mazo al amanecer sin que el enemigo opusiera resistencia. Se procedió a armar hasta la altura de aspillera un blockaus de madera para 40 hombres y un oficial, con tres cañoneras.

Al día siguiente, el 13 de marzo, al hacerse la descubierta (04:30 horas) para empezar de nuevo los trabajos en los puntos ocupados, la posición fue hostigada por los carlistas situados en trincheras. Tras dos horas de fuego, el ataque fue rechazado. Ambos bandos pidieron refuerzos, y a las 13:00 seis batallones carlistas atacaron las posiciones avanzadas que protegían los trabajos de las dos fortificaciones. Los liberales reforzaron las alturas de El Cueto, neutralizando el ataque enemigo y contraatacaron la falda del Serantes por la parte de la mar. A las 15:00, los carlistas se retiraron. Una hora después, rehechos los carlistas, intentaron un nuevo ataque. Son repelidos por las tropas liberales apostadas alrededor de los blackaus y por el fuego de artillería de los fuertes de Campazar y San Roque. Los carlistas se retiraron definitivamente y cesó por completo el fuego en toda la línea.

Los datos de bajas y heridos de cada bando son muy dispares. Según las fuentes liberales, las bajas causadas a los carlistas ascienden a 35 o 40 muertos y a unos 200 heridos, y las propias tan solo  son 4 muertos y 24 heridos. Los carlistas solo reconocen un muerto entre sus filas. Parecen más creíbles las cifras reseñadas por los liberales, porque ellos estaban apostados y en posición más alta, por lo que las bajas de atacantes serían mucho mayores. Además, las bajas liberales están documentadas con partes médicos y nombres de los muertos y heridos. Quizás el número de bajas causadas al enemigo sí pudieran estar algo exagerado. En fuentes carlistas no aparece mención alguna a la acción, salvo un parte, quizás por la derrota sufrida.

En la jurisdicción del Concejo de Santurce ya no se desarrolló ninguna acción bélica más. Tras la ocupación liberal de nuestro municipio se ejecutan, a finales de 1875, una serie de actos de represalia contra los partidarios de los carlistas. El Gobernador de Bilbao decretó el embargo de los bienes a 32 destacados carlistas de Santurtzi, cuyas familias fueron desterradas del municipio. Pero ya en 1874 se había censado a los santurtziarras manifiestamente carlistas. Se incluyen en una Lista informe circunstanciado de los individuos de esta jurisdicción que se hallan en el campo carlista facciosos destructores de esta nación, año 1874.  La ha transcrito Aurelio Gutiérrez para incluirla en su blog La vida pasa.

La investigación realizada por Joseba Trancho ha sido laboriosa. Ha revisado estadillos militares (fundamentalmente del bando liberal), reseñas de hemeroteca, numerosa bibliografía que suele repetir lo descrito en los estadillos y bastantes planos para elaborar una visión de conjunto de esta pequeña batalla. Como suele ser habitual, las fuentes son evidentemente parciales y tendenciosas. Exaltan los valores, las virtudes y los éxitos propios y minusvaloran los del enemigo. De ahí que haya que leer entre líneas para ser lo más objetivo posible.

Trancho ha investigado también el papel de la mujer durante este largo periodo de enfrentamiento entre carlistas y liberales. No hay mucha información al respecto. Las mujeres son victimas directas del conflicto, pero a la vez la falta de mano de obra masculina obliga a emplear a las mujeres para tareas que, en otras circunstancias, serían desempeñadas por hombres. Podríamos hablar de un empoderamiento indirecto, por necesidad. Asisten a los enfermos, cavan trincheras, construyen parapetos de piedra, sirven como aguadores, etc. En nuestro área no consta que sirvieran como verdaderos soldados, luchando en primera línea del frente.

El trabajo de campo ha consistido en examinar detenidamente el espacio en donde tuvo lugar la batalla. Varios de los lugares que tuvieron relevancia en la acción se encuentran modificados por la actividad humana, pero el principal (ladera y cumbre de El Mazo), todavía conserva parte de su estado natural, a pesar de sufrir cierta presión antrópica.

Se han encontrado restos de parapetos de piedra construidos por los carlistas, orientados hacia Portugalete. Parte de ellos se utilizaron después, cuando se abandonaron las instalaciones militares, para hacer terrazas de cultivo. También se han identificado restos de trincheras alrededor de El Mazo, parte de ellas construidas por los carlistas, aprovechadas y ampliadas por los liberales tras la batalla del Pequeño Serantes. Hay varias líneas de trincheras que son difíciles de distinguir porque están cubiertas de vegetación (en tierra removida es más fácil que brote vegetación).

Y, con mucho detenimiento, se han encontrado balas de fusil Remington en la zona de El Mazo y en la subida del fuerte a la cumbre del Serantes.

Del Blockaus no queda nada porque estaba construido en madera y sin un mantenimiento adecuado se arruinó, parte se descompuso y lo que quedaba de él se retiró cuando se construyó el Polvorín.

Espero haber recogido en esta extensa entrada toda la información esencial aportada por Joseba Trancho, fruto de su trabajo de investigación, que he complementado incorporando algunas notas que tenía recopiladas sobre la última guerra carlista en Santurtzi y otras que me ha facilitado Francisco Javier Pérez Cano.