El 31 de marzo de 1918, hace hoy un siglo, se celebraba solemnemente la inauguración del parque, ahora llamado de Santurtzi, y de su emblemática construcción, el kiosco de música.

Cien años de historia que voy a intentar resumir en esta entrada, tratando primero del parque. En una entrada consecutiva me centraré en el kiosco de música.

El espacio que ocupa el parque de Santurtzi, la antiguamente denominada concha de Santurce, es terreno ganado al mar a comienzos del siglo XX. Todo lo que se ve en color beis y azul en la siguiente ilustración que reproduce el litoral santurtziarra en 1901.

Era consecuencia de las obras de encauzamiento de la ría y mejora de su navegabilidad que se habían iniciado con la construcción del muelle de hierro para eliminar la barra de Portugalete. La construcción de muelles al abrigo del rompeolas y la previsible llegada del ferrocarril (demorada casi 20 años) obligó a rellenar y alinear el frente costero. En 1906-1907 se construyó el dique que desde Peñota llegaba al rompeolas. Hacia 1911 ya se había completado el relleno, pero no se había dado uso a la amplia explanada resultante del mismo.

El Ayuntamiento de Santurtzi solicita en marzo de 1913 la cesión del espacio sobrante del previsto para dar acceso al puerto exterior para destinarlo a parque público al Ministerio de Fomento. En la solicitud se incluye un proyecto de urbanización (incluye parque y kiosco) redactado por el arquitecto Mario Camiña Beraza, que fue arquitecto municipal de Santurtzi durante esos años.

Como todo terreno ganado al mar, el relleno es propiedad del Estado, sobre el que ejerce su jurisdicción la Junta de Obras del Puerto de Bilbao, dependiente del citado ministerio. Un año después, el 14 de mayo de 1914, mediante Real Orden, se accede a la petición en régimen de concesión administrativa.

Una vez recibida la respuesta del Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento decide abrir un nuevo expediente para solicitar no su arriendo sino la plena propiedad del terreno. Nunca hubo respuesta y mientras tanto, la explanada seguía tal cual. A finales de 1916 estaba a punto de expirar el plazo que el Estado había dado para hacer efectiva la cesión. El Ayuntamiento tenía que licitar las obras rápidamente para que su ejecución se realizase en plazo. Se desconocen las razones por las que no se ejecutó el proyecto de Mario Camiña. Quizás fuese la cuantía de la obra, la falta de tiempo para ejecutarlo o simplemente que Mario Camiña ya no era el arquitecto municipal.

En noviembre de 1916 el Ayuntamiento acuerda dirigirse a Ramiro Leza Agost, nacido en Madrid y formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En aquel entonces era delineante del Ayuntamiento de Getxo y tenía experiencia en la planificación y diseño de jardines y parques. Además se abrió una suscripción popular para la financiación de las obras (se recaudaron 2.095 pesetas). A principios de diciembre Ramiro Leza ya tenía el proyecto, los planos y el presupuesto. Presentaba un cuidado trazado más o menos concéntrico en torno al kiosco de música.

A finales de ese mes el proyecto recibía el informe favorable de la Comisión municipal de Fomento, que además estimaba oportuno separar las obras: por una parte el parque, por otra el kiosco. Ramiro Leza redactaría los pliegos de condiciones para la realización de las obras y asumiría también la dirección facultativa. A comienzos de enero de 1917 se sacaba a subasta las obras del parque, que se adjudicaban a finales de ese mismo mes a Pantaleón Rementería por 4.512 pesetas. Las obras para acondicionar la explanada como parque público se dieron por terminadas en junio de 1917.

Las condiciones del arriendo del terreno acordadas entre las partes se aprobaron en la sesión del Ayuntamiento celebrada el 20 de junio de 1917. Tres meses después, el 15 de septiembre de 1917, el alcalde Juan Jose Mendizabal y el presidente de la Junta de Obras del Puerto Ramón de la Sota rubricaron el contrato de arriendo. De las siete condiciones es interesante resaltar la segunda: No podrá el Ayuntamiento levantar otras construcciones que un kiosco para la música, debiendo dedicarse el resto del terreno a jardines públicos. La renta anual que el Ayuntamiento debía pagar era simbólica: 50 pesetas.

La construcción del kiosco, diseñado también por Ramiro Leza Agost, se acordó en febrero y finalizó en octubre, pero una serie de deficiencias alargaron la recepción de la obra unos meses más. Finalmente, la ceremonia de inauguración y bendición del parque y del kiosco tuvo lugar el domingo 31 de marzo de 1918 a las 12 horas.

A finales de 1917 se acuerda trasplantar 21 árboles de la actual plaza Juan José Mendizabal al nuevo parque. Y poco a poco se fueron plantando numerosas especies arbóreas, algunas poco habituales hasta entonces: secuoyas de California, cedros del Himalaya, aligustres del Japón y palmeras americanas y africanas, entre otras. El Ayuntamiento y la sociedad Bihotz Gaztea editaron en 2005 una publicación al respecto.

Según un artículo publicado en El Correo en 1968, las palmeras se plantaron en 1916 y el trabajo fue realizado por Isidro Rementaria, que tenía un vivero de plantas en Deusto. En las imágenes de los primeros años del parque no se aprecian. Quizás el dato es erróneo y las plantó un poco más tarde.

Algunas fuentes apuntan a que este espacio ha sido declarado parque de interés histórico-artístico, pero yo no he encontrado ninguna referencia al respecto. Sin embargo, es cierto que fue declarado Conjunto de Conservación Integral según el PGOU aprobado definitivamente por Orden Foral 140/1998, de 12 de marzo, del Departamento de Urbanismo de la Diputación Foral de Bizkaia.

En 1981, el Estado transfirió la propiedad del terreno que constituye el parque al Ayuntamiento de Santurtzi. Desde entonces puede intervenir con total libertad sobre este espacio. La primera gran renovación que he documentado es la que se ejecuta en 1985. Así nos lo contaban en la prensa el 1 de marzo de 1985.

A comienzos de la década de los noventa del pasado siglo, la denominada calle peatonal se aprovecha para construir un aparcamiento subterráneo.

En 2003 se instalan sobre los parterres varias esculturas que forman parte del  denominado Museo de Esculturas al aire libre.

El 10 de julio de 2003 se inauguró la nueva estación de ferrocarril, ubicada 100 metros antes que la anterior. Dejó libre un espacio que se utilizó como aparcamiento provisional en superficie (y años después subterráneo). También se aprovechó para construir un tanque de agua de tormentas de 12.000 metros cúbicos de almacenaje (inaugurado el 10 de diciembre de 2007) y dos pequeños edificios unidos por una pérgola. El primero acoge la oficina de información juvenil, el Gaztebox, inaugurada el 18 de diciembre de 2007. El segundo da acceso a la maquinaria del tanque de tormentas. El 16 de mayo de 2008 se inauguraba, además, un área de juegos infantiles de casi 700 metros cuadrados.

La segunda gran renovación tiene lugar en 2009. Los trabajos costaron algo más de tres millones de euros, financiados por el primer Fondo Estatal de Inversión Local. Las obras comenzaron en junio y la reforma se inauguró el sábado 27 de febrero de 2010.

Se renovó el pavimento, la red de saneamiento, la iluminación, los aseos públicos y el mobiliario urbano. También se instaló un sistema de riego automático para los jardines. Una vez concluidas las obras, el parque ganó un 10% de zonas verdes. Además, se plantaron veinte árboles más, ocho de los cuales sustituían a los árboles muertos. En total, tras la reforma, el parque contaba con aproximadamente 150 ejemplares.

Durante la reforma, tuvo lugar un curioso hallazgo. Bajo los jardines se encontró un espacio semiolvidado que sirvió ocasionalmente como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil, pero originalmente diseñado para acoger aseos públicos que no llegaron a utilizarse (se paralizó la obra por parte de la Junta de Obras del Puerto ya que la única constucción permitida según el acuerdo de cesión era el kiosko de música). Este pequeño espacio no tiene valor arquitectónico, pero sí simbólico. Fue sepultado de nuevo, pero una placa en el pavimento, con un texto un tanto equívoco, señala su ubicación.

Otro de los elementos más característicos del parque, exceptuando el kiosco, la fuente de los monos, también fue renovada completamente durante las obras de 2009, aunque la nueva, instalada en 2010, mantiene una notable semejanza con la sustituida, instalada en 1974. Sin embargo, no fue la primera, sino la tercera fuente ornamental que ocupaba ese mismo lugar. Y siempre con polémica derivada de las condiciones del arriendo que solo permitía una edificación en el parque, el kiosko.

En principio, en 1918 se trasladó la fuente ornamental de 1882 que se ubicaba delante del palacio de Casa Torre, junto a la entrada de la antigua Escuela de Náutica.

Sin embargo, en 1922 se tuvo que trasladar unos 50 metros más al este, fuera del terreno ganado al mar, a consecuencia de la denuncia de una vecina, Liboria de la Iglesia, que mantenía un contencioso, sin relación con el parque, con el Ayuntamiento.

Luego, hacia 1926, se instaló una pequeña fuente de cantos rodados y pequeño surtidor y cascada. En la imagen podemos observar las dos fuentes: en primer lugar la de cantos y en segundo plano, casi en línea recta, la fuente de 1882.

Otra imagen de la fuente y del paseo de los rosales desde la perspectiva opuesta.

En la reforma de 2009 se eliminó la estructura ya abandonada de la gasolinera que había dejado de dar servicio hacia ya un año. La eliminación de esta peligrosa actividad había sido una de las reivindicaciones más demandadas de los vecinos próximos. El primer surtidor se instaló entre 1927 y 1930 en el lugar que ahora ocupa la escultura del Niño pescando, más o menos. La proximidad del surtidor a la iglesia facilitó su incendio en 1932.

Desde 1967 se ubicó en el lado opuesto del parque, junto a los baños, hasta que dejó de dar servicio a comienzos (primavera) de 2008.

El 29 de marzo de 2010, apenas un mes después del estreno del renovado parque, se inauguró un nuevo elemento ornamental, la estatua del niño pescando que nos recuerda y señala hasta donde llegaba el mar a comienzos del siglo XX.

En 2012 se procede a su ampliación en más de 8.600 metros cuadrados de zonas verdes sobre la cubierta del aparcamiento subterráneo. Se trató de un novedoso proyecto de urbanismo denominado “Los barcos traen promesas” en el que el uso y disfrute por parte de los ciudadanos es el principal objetivo, con especial atención a la vegetación, alternando praderas, jardineras, parterres en forma de olas de césped, etc. y con una iluminación que cobra gran importancia. Este diseño fue el más votado entre los siete presentados al concurso de proyectos para la ampliación del parque. Se inauguró el 24 de julio de ese mismo año.

Y a lo largo de sus cien años de vida, el parque ha cambiado su denominación oficial en varias ocasiones, al compás de los tiempos. En algunos documentos de 1923-1926 se le llama parque de Murrieta, quizás por confusión o por metonimia. Oficialmente, se denominó en primer lugar, el 30 de abril de 1927, parque Alfonso XIII. Con el advenimiento de la II República pasó a llamarse parque Galán y García Hernández el 26 de abril de 1931. Tras la ocupación de nuestro municipio por las tropas franquistas el parque recibió un nuevo nombre, el parque del Generalísimo Franco, el 7 de julio de 1937. Finalmente, el 15 de mayo de 1980, se denominó parque de Santurtzi.

Cien años después siguen plenamente vigentes las palabras con que finalizó su discurso el alcalde Juan José Mendizabal.