El 26 de abril de 1937, hace justo 80 años, se produjo un demoledor ataque aéreo sobre la villa de Gernika por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana cuyos gobiernos apoyaban al bando franquista en la contienda civil que se desencadenó al fracasar el golpe de estado del 18 de julio de 1936.

El de Gernika no fue el primer bombardeo en alfombra para destruir una población civil ni el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los sublevados en Bizkaia. Un mes antes, aviones italianos habían bombardeado Durango el 31 de marzo en tres oleadas a lo largo de todo el día. Y al comienzo de la contienda, el 22 de julio de 1936, había sido bombardeado Otxandio. Tampoco fue el último puesto que el 21 de junio de 1937 la Legión Cóndor bombardeó Zalla. Y durante toda la campaña desarrollada entre 1936 y 1937 otras poblaciones sufrieron bombardeos esporádicos más o menos intensos como, por ejemplo, Santurtzi, que sufrió seis o siete: tres, uno de ellos naval, en agosto de 1936 (el objetivo fue dañar instalaciones portuarias y depósitos de combustible) y tres o cuatro en 1937 (abril y mayo).

Se trata de los primeros ataques aéreos premeditados sobre población civil de la historia cuyo objetivo era provocar caos y terror, causar pánico, amedrentar a la población civil  con el fin de desmoralizarla y acelerar la derrota del gobierno legítimo. Aterrorizar era también la finalidad de las sirenas (las denominadas trompetas de Jericó) que sonaban al descender en picado los Henschel HS 123 (antecesores de los stukas) alemanes.

El ataque sobre Gernika fue devastador: los aviones (31 bombarderos y 26 cazas) lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg sobre el casco urbano de Gernika que quedó casi completamente arrasado. Sin embargo, la Casa de Juntas y el árbol se salvaron.

Y Gernika y el emblemático roble, símbolo vivo del fuero, privilegios, franquezas y libertades tradicionales de los vizcaínos y, por extensión, de los vascos, se transformó en un icono universal, en un rotundo alegato antibelicista, gracias a la obra más conocida de Picasso, el Guernica, pintado para la exposición universal de París de 1937.

De ahí que contar con un retoño del roble de Gernika sea para muchas localidades de todos los continentes un verdadero honor porque representa no solo las raíces vascas de algunos de sus habitantes sino, también, el recuerdo de un hecho execrable que no debería volver a repetirse (aunque, por desgracia, no ha sido así). Los retoños del árbol de Gernika se empezaron a entregar ya en el siglo XIX. Aunque no hay un censo exacto, los expertos hablan de varios centenares procedentes fundamentalmente de los últimos dos árboles titulares más longevos, el árbol viejo y el árbol nuevo. En el siguiente cuadro podemos ver la genealogía del árbol de Gernika.

En los últimos 22 años se han plantado 66 retoños del roble de Gernika en lugares tan distantes como Australia, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Kenia, México, Venezuela, por citar solo unos ejemplos. Estos retoños no se entregan de forma indiscriminada. Tiene que ser una institución, entidad o asociación que sea significativa, digna, que vele por el interés público y social. Los solicitantes deben garantizar su posterior cuidado y mantenimiento en un espacio público. Cada retoño va a acompañado de un certificado de autenticidad firmado por la presidencia de las Juntas Generales de Bizkaia.

En Santurtzi se han plantado cuatro retoños de los cuales dos existen en la actualidad.

  • En 1987, con motivo del cincuenta aniversario del bombardeo de Gernika, el Ayuntamiento de Santurtzi decidió rendir su particular homenaje denominando Gernika tanto a la calle llamada hasta entonces Prolongación de Maestro Calles como al parque “de las monjas”, conformado en el lado sureste de dicha calle, resultantes del proyecto de urbanización de ese espacio. Sin embargo, en la práctica, el nombre solo lo conserva el parque y el tramo de vía, hasta su confluencia con la calle Doctor Fleming, se considera parte de la entonces calle Maestro Calles y ahora, desde hace unos meses, Vapor Habana. En 1988 la Diputación Foral propuso a todos los ayuntamientos la plantación de un retoño del árbol de Gernika en cada municipio. El Ayuntamiento de Santurtzi aceptó la propuesta y señaló como lugar idóneo el parque central. Sin embargo, el retoño se plantó casi diez años después, en enero de 1998, en el parque de Gernika. Al cabo de unos años tuvo que ser trasplantado al parque central a causa de las afecciones derivadas de las obras del Metro. Lamentablemente no resistió el cambio y se secó. No tengo ningún testimonio gráfico. ¡Sería fantástico que apareciese alguna imagen!
  • El segundo retoño plantado en Santurtzi tuvo mejor suerte. En 2009, el Centro de Iniciación Profesional y Ocupacional (C.I.F.O.) de Santurtzi cumplió 20 años y como reconocimiento a todo el trabajo desarrollado durante estas dos décadas, tanto en el ámbito educativo como en el social, se plantó un retoño en febrero de 2010. Fotografías del pasado lunes, facilitadas por Isabel Bayón.

  • El tercer retoño residente en Santurtzi se plantó en el instituto Kantauri el 26 de abril de 2016, hace justo un año. En una ceremonia conmemorativa del 79 aniversario del bombardeo, alumnos del Aula Estable del  IES Kantauri plantaron el retoño del que no hay rastro en la actualidad. Al parecer se secó al poco tiempo. Además, creo que ni siquiera era un retoño certificado por las Juntas Generales de Bizkaia.

  • Finalmente, el cuarto retoño fue plantado en Santurtzi hace apenas tres meses, el 26 de enero con motivo del 20 aniversario de la Asociación de Centros de Formación Profesional Ikaslan Bizkaia, en el Centro Integrado de Formación Profesional San Jorge. Fotografías del pasado lunes, facilitadas por Jorge Serrano.

Echo en falta un nuevo retoño del roble de Gernika en el parque de Gernika y/o algún elemento simbólico: un monolito, un mural… algo que nos recuerde qué se quiere evocar con el nombre del parque.

Adenda [junio 2017]:

Mi propuesta de 2015 se ha hecho realidad. Desde el 2 de junio tenemos oficialmente un nuevo retoño, con su correspondiente diploma, y un recuerdo al bombardeo de Gernika a través de dos imágenes seleccionadas del famoso cuadro de Picasso.

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Por otra parte, según me informa Borja Bilbao, hubo dos precedentes retoños del roble de Gernika en Santurtzi, uno en el parque al lado del “bunker”, plantado antes de 1982, y otro en el parque de  Gernika,  cuando el terreno dejó de ser propiedad privada. Este último lo plantaron su padre, Guido Bilbao Alonso, y Félix Marcos, apodado Mona Carola.