imagen de portada cofradia morado

Las gentes del mar han sido tradicionalmente un colectivo que no ha sido estudiado en profundidad hasta fechas muy recientes y, como en otros muchos aspectos de la historia de nuestro municipio, volvemos a tener mala suerte.

A lo largo del tiempo, hombres y mujeres que desempeñaron labores relacionadas con la vida portuaria en general (pesca y distribución del pescado, lemanaje, atoaje, etc.) se unen localmente bajo normas comunes (ordenanzas) para desarrollar de forma más eficiente y solidaria su labor. Esta asociación recibe el nombre de cofradía que, tradicionalmente, adopta el nombre del santo patrón al que se encomiendan. En nuestro caso, inicialmente san Nicolás (y san Telmo) y muy posteriormente san Pedro.

La documentación que se conserva de la Cofradía de mareantes de Santurtzi es bastante escasa. De sus orígenes y proceso de formación sabemos que se fundó en la iglesia parroquial de san Jorge siguiendo la advocación tradicional de las cofradías vizcaínas hacia san Nicolás de Bari y san Telmo, como las de Portugalete (constituida el 6 de diciembre de 1651), Algorta y Zierbena.

Por diferentes referencias vemos que ya funcionaba a comienzos del siglo XVIII como entidad gremial autónoma. Pero, sin duda, ya existía en el siglo anterior pues hay referencias a un libro de inscripción de cofrades que se iniciaba en 1690 y a un libro de cuentas y actas que comenzaba en 1728 en el que se cita la existencia de otro libro más antiguo, actualmente perdido.

Del primer tercio del siglo XIX tenemos una interesante referencia en el artículo El alarde de Santurtzi publicado por Goio Bañales en su blog Somorrostro. El artículo en su conjunto no tiene desperdicio. En lo que concierne a la cofradía, Goio Bañales nos informa de que Santurtzi también tuvo su propio alarde aunque con unas características que lo hacían un tanto especial. Lo formaban dos tipos de compañías, las de tierra, representadas por los mozos de las distintas barriadas del municipio, y las de mar, que se componían exclusivamente de miembros de la Cofradía de mareantes y pescadores. El alarde y formación de compañías, al que hace referencia el citado artículo, se celebró el 7 de marzo de 1827.

De tiempos más cercanos, se conserva un libro de cuentas que abarca el periodo comprendido entre 1846 y 1884. Este lleva por título Libro de cuentas corrientes de la Cofradía de mareantes de Santurce. La entidad aparece bajo la advocación de san Nicolás (como demuestra el emblema al pie de la portada) y asimismo en el segundo folio consta como nombre el de Cofradía de mareantes de los Tres Concejos. El contenido de este libro, junto con los documentos citados por J. A. Rubio-Ardanaz en su Inventario documental de la Cofradía de Pescadores “San Pedro” de Santurtzi, es fundamental para ofrecer un bosquejo de la historia de la cofradía en el siglo XIX.

Libro Cofradía de San Nicolás

No se conocen sus ordenanzas, que se conservaban en cuaderno aparte. En 1779 se mandó sacar copia para incluirlas en el libro de cuentas y actas pero no se hizo, de modo que no han llegado hasta nosotros. Sin embargo, se reforman en la junta de hermandad celebrada el 6 de diciembre de 1800 y, gracias al acta de la reunión, podemos conocer valiosa información sobre la institución. La Cofradía estaba presidida por el Rector Abad de la misma, cargo que ostenta el párroco de san Jorge, acompañado de un mayordomo también eclesiástico. A lo largo del siglo XVIII pierden fuerza y son sustituidos por dos o tres mayordomos seculares.

Es notorio que a mediados del siglo XIX la Cofradía atravesaba una situación de crisis y decadencia que obligó a adoptar diversas medidas económicas urgentes para garantizar su continuidad al tiempo que financia obras de construcción de un pequeño muelle.

7 Obras en puerto en 1853

Y en ese periodo, por orden del Gobernador provincial dictada en 1853, la presidencia de todas las cofradías vizcaínas recae en el Comandante de Marina de Bilbao, que se convierte en juez y presidente, y sin su aprobación los acuerdos adoptados por las cofradías carecen de validez.

Además, en 1865, fueron suprimidos de manera general los tradicionales gremios de mareantes, pasando las cofradías a tener un carácter de asociaciones de socorros mutuos.

A finales del siglo XIX, época de bonanza económica, se observa una dinámica constante de nuevas inscripciones (previo pago de la cuota de admisión) como reflejo de una etapa de gran actividad en el ámbito pesquero. En los momentos en que la pesca escasea, los mareantes encuentran una alternativa en otras labores, en otros trabajos portuarios. Y entonces la Cofradía gestiona y coordina junto al resto de cofradías del Abra (Algorta, Portugalete y Zierbena), manteniendo una competencia regulada, los trabajos portuarios relacionados con las maniobras de entrada y salida (atoaje y lemanaje), amarre, suministro y avituallamiento de los numerosos barcos mercantes que hacían escala en el puerto de Bilbao.

Atoaje y lemanaje son labores profesionales que destacan en esa época en la que el conocimiento de los arrecifes y la peligrosa barra arena de Portugalete era imprescindible para llegar a buen puerto. El atoaje consiste en remolcar los barcos en función de las corrientes, fondos y calados hasta su punto de amarre. Tiene una directa relación con el lemanaje, en la que un piloto lemán (práctico) se encargará junto al capitán del barco de dirigir la navegación. Es interesante, al respecto, la lectura de un artículo titulado Los pescadores santurzanos, publicado en El Nervión el 17 de junio de 1923 y reproducido en el blog Somorrostro de Goio Bañales.

barco remolcado por la barra

Con el tiempo estas actividades quedarán desligadas de las cofradías de pescadores y mareantes, cada vez más orientadas a las actividades relacionas con la pesca de bajura, aunque continuarán participando en algunas labores portuarias comerciales como la descarga de barcos, realizada por hombres y mujeres, en momentos puntuales y épocas de necesidad.

Del análisis de la documentación que se conserva se deduce que los mareantes consideran la Cofradía el instrumento necesario para defender sus intereses frente a otras instancias municipales y gubernamentales (Ayuntamiento, Junta de Obras del Puerto, Capitanía, etc.) y el medio para desarrollar, con el tiempo, una serie de servicios sociales para sus miembros: reparto de beneficios, asistencia médico-farmacéutica, ayudas económicas en caso de inactividad por servicio militar, enfermedad, accidentes, defunciones, etc. Esta labor asistencial se financia gracias a los ingresos derivados de las funciones ejercidas, sean pesqueras o portuarias, que se regulan mediante las condiciones del remate de arbitrios que se establecen anualmente. La Cofradía vela por sus asociados pero exige el cumplimiento de las normas reguladoras. Los infractores son sancionados económicamente. Gracias a los arbitrios que cobra, consigue reunir un pequeño capital que, a finales del siglo XIX y principios del XX, es ingresado en instituciones bancarias con el fin de obtener unos intereses con los que apoyar su mantenimiento. Esta dinámica subsistirá hasta los años 30 del siglo XX.

La cohesión propia del colectivo va más allá y se proyecta hacia todos los habitantes de Santurtzi que tenían preferencia sobre las fábricas de conservas, cuya demanda quedaba relegada, subordinada, al consumo local. Los pescadores tenían que abastecer de un pescado como la sardina en primer lugar a los vecinos del municipio y después a las fábricas. Esta condición se mantiene constante y expresamente en el remate de arbitrios.

Respecto a la organización interna en el siglo XIX, de la documentación que ha llegado a nuestros días se deduce una estructura que tiene como vértice, como representantes legales, al mayordomo primero y segundo. Estos cargos encargados de la gestión administrativa de la Cofradía se renovaban anualmente mediante subasta, al mejor postor. Además de los mayordomos existen otros cargos administrativos: el secretario o depositario y el alguacil.

La institución tiene un carácter gremial y un tipo de confraternidad fundamental pero no todos los miembros ocupan la misma posición. Se trata de una estructura estamental de tres niveles: los propietarios de las lanchas (que suelen ser los propios patrones), los tripulantes-pescadores y los pinches, aprendices o txos, como generalmente se les conoce.

Para poder acceder a los puestos de mayordomos se precisa contar con suficientes recursos económicos. En consecuencia, esos cargos son ostentados por los propietarios de las lanchas. El control de la gestión de los mayordomos lo ejerce la Junta de cofrades. Las decisiones de uso diario las toma una comisión que suponemos formada por los dos mayordomos y posiblemente el maestro veedor (una especie de auditor de cuentas, tesorero, depositario). La función fundamental del alguacil es vigilar, en defensa de los cofrades, el cumplimiento de las normas acordadas, entre las que destaca que las cantidades de pescado desembarcadas fuesen escrupulosamente declaradas por los patrones para aplicar la tasa correspondiente a la cofradía.

Respecto a las funciones de carácter ritual o simbólico, ya he comentado que la cofradía corre con los gastos de los funerales de los cofrades fallecidos y otros rituales relacionados. Además sufragaba misas con motivo de las fiestas patronales y el día del patrón san Nicolás, el 6 de diciembre, se encargaba una misa mayor en la iglesia de san Jorge, celebrada en el altar dedicado específicamente al santo, cuya imagen debe ser la que se conserva actualmente en una nave lateral. Ese día se procedía al reparto de beneficios entre los cofrades. Una fiesta lúdico-religiosa y a la vez importante desde el punto de vista económico.

En cuanto al patronazgo de la cofradía, no he conseguido saber cuando ni por qué se sustituye a san Nicolás (y san Telmo) por san Pedro. Por la documentación que se conserva parece ser que en la última década del siglo XIX, hacia 1893-1894. Tampoco me queda claro si se trata simplemente de un cambio en el nombre o una verdadera refundación. Según apunta Carlos Glaría, el hecho coincide y tendría relación con el momento en que la cofradía se orienta exclusivamente a la pesca abandonando el resto de actividades portuarias.

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Finalmente, en lo que concierne a la sede de la cofradía, habida cuenta que la actual no tiene más de 100 años, si nos remontamos a los orígenes de la institución vemos que las reuniones se celebraban en el cementerio de la iglesia de san Jorge hasta 1825. A partir de entonces pasan a celebrarse en el pórtico de la iglesia y unos años después, desde 1829 en la antigua casa consistorial, la anterior a la actual. En 1852 se planteó la necesidad de alquilar un local apropiado e inmediato al puerto. Es posible que sea el que existió hasta comienzos del siglo XX, ubicado detrás de la actual casa consistorial.

lonja pesca antigua

Para saber más recomiendo la lectura de varias referencias bibliográficas:

  • El artículo de Ernesto García Fernández titulado Las cofradías de mercaderes, mareantes y pescadores vascas en la Edad Media, que se puede descargar en pdf desde Internet.
  • El artículo de Juan Antonio Rubio-Ardanaz titulado La Cofradía de mareantes de Santurce, publicado en Kobie y que también se puede descargar en pdf desde Internet.
  • El libro de Juan Antonio Rubio-Ardanaz titulado La vida arrantzale en Santurtzi, consultable en la Red de Bibliotecas de Santurtzi.
  • El libro de Josu Iñaki Erkoreka Gervasio titulado Análisis histórico-institucional de las cofradías de mareantes del País Vasco, consultable en la Red de Bibliotecas de Santurtzi.
  • El libro de José Víctor Arroyo Martín titulado Historia de Santurtzi: fijación municipal y caracteres socio-económicos hasta 1901, pp. 175-183, consultable en la Red de Bibliotecas de Santurtzi.

Sello Cofradía Pescadores morado