En anteriores entradas hemos visto que, a partir de finales de 2009, el Ayuntamiento se va a ver representado por un estilizado logotipo, en lugar del tradicional escudo heráldico (que podía haberse “modernizado”, sin perder su esencia heráldica). Por otro lado, también hemos visto como la población del municipio de Santurtzi, a lo largo de su historia, se ha ido repartiendo en tradicionales barrios o barriadas que, con el paso del tiempo y el desastroso desarrollo urbanístico que ha sufrido el municipio, han perdido su fisonomía y su personalidad.

No cabe duda que pasar de 2.533 habitantes en 1900 a 55.159 en 1979 marca una serie de condicionantes que no se pueden soslayar pero, si en las altas instancias se hubiese sido más consciente del valor del patrimonio urbano y se hubiesen respetado los escasos ejemplos que se conservaban hasta hace 30 años, el municipio no sería lo que es en la actualidad. Sin embargo, se optó por sacrificarlo todo.

Volviendo al tema de la entrada de hoy, hasta hace no muchos años, la población de municipio se agrupaba en una serie de barrios, a los cuales me he atrevido a atribuirles escudos de armas. El diseño ha atendido a razones de carácter histórico, a su idiosincrasia y personalidad y al patrimonio cultural más destacado en cada uno de ellos. Las ilustraciones de los escudos han sido realizadas, como antes otras en este mismo blog, por Fernando Martínez Larrañaga, autor del blog Heraldistas.

El primero de los barrios tradicionales, es el que antaño se denominaba el “casco”, que es lo mismo que decir, para los que no vivimos en él, Santurce propiamente dicho. No se confunde con el nombre del municipio, que todos tendemos a denominar Santurtzi. Santurce es Santurce, el espacio donde se encuentra la iglesia parroquial de San Jorge, la Casa Consistorial, el Parque Central, La Chicharra (que hasta 1866 pertenecía a Portugalete!!!), Santa Eulalia, La Portalada y alrededores, sin limites precisos, pero antaño separado de los otros barrios por huertas y descampados. No hay que olvidar que, en la actualidad, Santurtzi está casi completamente urbanizado, sin interrupciones o vacíos en sus casi siete kilómetros cuadrados, a excepción del monte Serantes.

Para este barrio, como se comentó en la entrada de la semana pasada, no hay muchas opciones heráldicas. Se trata del espacio donde se encuentra la iglesia más antigua, cuya advocación ha dado además nombre al municipio. Así pues, se proponen las siguientes armas: de púrpura,  un San Jorge a caballo abatiendo al dragón, todo ello de plata.

El púrpura o morado es el color con el que se identifica tradicionalmente (más o menos 100 años) al municipio.

El siguiente barrio es Mamariga. No se si se puede ser objetivo al hablar del barrio donde uno habita (porque soy nacido, como tantos otros en el hospital de Cruces, en Barakaldo), donde han nacido y vivido sus padres y abuelos, la mayor parte de los bisabuelos… Mamariga ha sido hasta hace muy poco tiempo el barrio más tradicional del municipio, el barrio con más conciencia de barrio, si me lo permiten los habitantes de otras zonas de Santurtzi.

Mamariga es también otro de los lugares de poblamiento más antiguo del municipio, documentado desde finales del siglo XV. Y con cierta entidad, a juzgar por su presencia (Mainariga, Marmariga, etc.) a la par que Santurce (S. Tours) en numerosos mapas y cartas náuticas de los siglos XVII y XVIII como, por ejemplo, el mapa de Bizkaia de 1696 que encabeza este blog.

Un barrio de pescadores y sardineras, con las viviendas distribuidas anárquicamente en un alto, en torno a la ermita, y en la actualidad iglesia parroquial, de la Virgen del Mar, en las vertientes que descienden hacia las Viñas, La Sardinera y hacia Santurce, y en las que ascienden hacia Vallejo y Vista Alegre, camino al monte Serantes. Todavía se conserva el topónimo “la atalaya”, el lugar desde donde se oteaba el horizonte marino, el Abra.

Pues bien, con estos antecedentes el diseño de un escudo de armas para Mamariga es fácil de elaborar: de oro, un remo y un arpón de su color, puestos en aspa, resaltados de un ancla de púrpura y de un salvavidas de su color. Jefe de púrpura, con una estrella de ocho puntas de oro. En punta, ondas de azur (azul) y plata.

El jefe de púrpura quiere significar que el barrio forma parte del municipio de Santurtzi, la estrella representa a la Virgen (Stella maris), las ondas representan la mar, por ser un barrio para el que la mar fue, durante muchos años, la principal fuente de trabajo.

El diseño está, desde luego, inspirado en mis propias armas personales, que se pueden ver en este blog, arriba a la derecha. Armas de las que hablaré en otra entrada.

El siguiente barrio, por proximidad al “casco” es el de Las Viñas. Situado entre la vertiente que desciende de Mamariga y la que asciende hacia Los Cuetos, comprende Las Viñas, Oyancas y Bullón. Las huertas dedicadas al cultivo de la vid que han dado nombre al barrio desaparecieron hace mucho tiempo. Es sorprendente pero, en los años 60 del siglo XIX, Santurtzi llegó a producir las mayores cosechas anuales de txakoli de Bizkaia y, según cuentan, de muy buena calidad. La iglesia parroquial está dedicada a la Inmaculada Concepción (símbolizada por la M gótica). En consecuencia, se puede componer un escudo heráldico de la siguiente manera: de plata, tres racimos cuajados de uvas de sinople (verde). Jefe de púrpura con una M gótica de plata.

El siguiente barrio, también próximo al “núcleo” del municipio es Peñota. después de muchas disputas con la villa jarrillera (jarrilleros son los de Portugalete), en 1899 se llegó a un acuerdo definitivo en cuanto a lindes, por lo que respecta a la zona baja de ambos municipios, la que limita con la ría. Y así el arroyo Peñota, ahora desaparecido, ha marcado desde entonces la frontera. Este barrio lo conforman el grupo de viviendas de San Juan de Dios (por el hospital ahí ubicado), la urbanización Peñota y aledaños, separados de la zona de La Chicharra y Coscojales por la Estrada de Zomillo. En la actualidad, además del hospital, el edificio más destacado es el Hotel Palacio de Oriol, del cual hablaremos en otra entrada.

Por ser el lugar donde se encontraba la gran peña que dio nombre a la zona, por haberse construido una torre fortificada de vigilancia y defensa por parte del Consulado de Bilbao, por hallarse donde la ría se une al Abra y por la edificación en los años 20 del siglo pasado del hospital San Juan de Dios, la heráldica atribuida a este barrio es la siguiente: de plata, una peña de su color y sobre ella una torre fortificada. Jefe de purpura con una granada de oro, hojada de lo mismo y frutada de gules (rojo). En punta, ondas de azur y plata.


Continuamos con uno de los más alejados del “núcleo”, y en la actualidad el más populoso y moderno, Cabieces. Antaño un barrio dedicado a la agricultura y la ganadería (de aquí el mote o apodo que recibían sus habitantes, moñigueros), en la actualidad es un barrio extenso, que concentra un tercio de la población total del municipio. Lo componen los núcleos de Cabieces propiamente dicho, Los Cuetos, Los Hoyos, Ranzari, Pajares y adyacentes. Limita al sur con  Ortuella, al este con Portugalete y al oeste con el Serantes, del cual es una de las dos puertas de acceso. Su iglesia parroquial, que sustituye a una ermita anterior, está dedicada a San Pedro (curioso, siendo como es el tradicional patrón de los pescadores).

Con estas referencias, el blasón que sugerimos para Cabieces es el siguiente: de sinople (verde) tres novillos de plata bien ordenados, astados y uñados de oro. Jefe de purpura con dos llaves, una de oro y otra de plata, pasadas en aspa y unidas en punta por una cadena de plata.

Finalmente, llega el turno de un barrio obrero, con mucha personalidad, pero de reciente creación, pues nació entre 1955 y 1960 para alojar a los cientos de emigrantes que vinieron a trabajar en la industria siderometalúrgica. Es conocido, en general, como el Barrio San Juan (de Rompeolas y Regales) y simplemente “el barrio” por sus habitantes; y reconocido por la fuerte unión entre sus vecinos, reivindicativos y solidarios, con el empeño de hacer cada día un barrio mejor. Quizás por un recuerdo histórico que los une,  la explosión de unos vagones cisterna de gas butano el 18 de enero de 1967, que destruyó 150 viviendas. El barrio se fue degradando con el paso del tiempo, ya nació con muchas carencias por la premura de su construcción, pero parece ser que en los próximos años verá, por fin, llegar el “tren de la modernidad”, con la construcción de nuevas y mejores viviendas, una necesaria urbanización del entorno, la construcción de un campo de fútbol (digna sede para el Dinamo), etc., etc. ¡Ya tocaba!

Con estos antecedentes, el blasón propuesto es el siguiente: de azur (azul), un cordero pascual de plata, nimbado de oro y gules, con un estandarte de plata cargado con una cruz llana de gules (rojo). Jefe de púrpura, con una rueda dentada o engranaje. En punta, ondas de plata y azur.

Espero no haber olvidado ningún barrio. Por lo que respecta al diseño de los escudos, he seguido unas sencillas normas. Todos ellos tienen el jefe de púrpura, excepto el de Santurce que, por ser el núcleo originario, tiene todo el campo de ese color. Los barrios que lindan con el Abra tiene en punta ondas de azur y plata o plata y azur, respetando las leyes heráldicas. Las advocaciones de cada una de las iglesias parroquiales han sido representadas por imágenes simbólicas. En el caso de Peñota, la granada es parte de la emblemática de la Orden de San Juan de Dios. Por otra parte, se ha tratado de que sean emblemas parlantes,  que guardan cierta identidad o relación semántico-fonética con el nombre del lugar, el santo patrón, el edificio más representativo, etc.